El bambú pertenece a una de las familias botánicas más extensas e importantes para el ser humano, gracias a sus diversas características. Los bambúes pueden ser plantas pequeñas de menos de 1 metro de largo y con tallos, de medio centímetro de diámetro y también existen aquéllos llamados “bambúes gigantes”, que pueden medir hasta 25 metros de altura y su tallo llega a tener 30 centímetros de diámetro. El bambú generalmente se ha relacionado con países asiáticos, sobre todo por la cultura japonesa desarrollada en torno a esta planta, pero crece en prácticamente todos los continentes del mundo, con excepción de Europa.

 

Ahora bien, el bambú tiene muchas propiedades únicas que lo hacen ser una materia prima de primera mano para una gran diversidad de productos. Una de las características más relevantes del bambú es la consistencia de sus fibras. La fibra de bambú, así como sucede con las moléculas de los polímeros plásticos, tiene una flexibilidad que permite que sea usado para construir una importante variedad de objetos. Los artículos que se pueden construir con la fibra de bambú son muy diversos, de modo que todos los muebles y artículos de una casa, así como las paredes, techos y columnas, pueden ser todos hechos con bambú. Pero además de su flexibilidad, podemos mencionar que éste es resistente al sol, sin perder su color original, por lo que los artículos suelen ser duraderos.

 

Otra gran ventaja que el bambú tiene sobre el plástico es que su producción no emite dióxido de carbono, CO2, sino que por el contrario, lo absorbe, por lo que su relevancia en el mercado mundial, frente a la catástrofe climática, ha sido cada vez mayor. El comercio de bambú ha comenzado a crecer en años recientes para sustituir el uso del plástico y de otros polímeros derivados de la extracción del petróleo, con lo que se espera poder contrarrestar los efectos negativos del calentamiento global. Asimismo, el bambú es un recurso natural completamente renovable, pues para su cultivo no es necesario el uso de pesticidas, aunado a que requiere de poco o nulo fertilizante y al hecho de que suele crecer espontáneamente, sobre todo cerca de fuentes de agua, como pantanos, ríos y riachuelos.

 

Otra de las características que hacen del bambú una de las opciones más ecológicas disponibles actualmente es que sus fragmentos y desechos, además de que pueden ser utilizados para generar combustible o leña, también se pueden usar como pulpa para fabricar papel y diferentes tipos de tejidos para la fabricación de ropa y blancos.

 

Así pues, utilizar bambú y evitar la compra de productos plásticos puede ayudar a regenerar el medio ambiente y a remediar el daño que nuestro exceso de explotación de los recursos ha generado en los últimos años.

 

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