Sería ideal que todos los seres humanos fuéramos conscientes de que habitamos en un planeta que necesita de nuestros cuidados para que podamos seguir recibiendo sus bondades, para garantizar que las futuras generaciones puedan vivir plenamente, y por supuesto para que nosotros mismos tengamos una vida agradable.

Es bien sabido que los niños tienen mayores capacidades para aprender cosas nuevas: la niñez es la etapa perfecta para enseñarles todo lo que es realmente importante. Es por esto que en esta ocasión queremos darles algunos consejos para poder inculcar en ellos, desde una edad temprana, una cultura ecológica y una conciencia sobre la importancia del medio ambiente, pues estamos seguros de que nunca olvidarán lo que aprendan sobre estos importantes temas, y de que aplicarán lo aprendido a lo largo de su vida.

Hay tres conceptos clave que hay que enseñarles a los niños (y a muchos adultos):

Estos tres puntos son la clave para iniciar la educación ecológica en nuestros hijos, pero claro, no es lo único que podemos enseñarles, también es importante que los eduquemos y les fomentemos el hábito de cuidar los recursos naturales como el agua, la energía eléctrica, aminorar la contaminación, entre muchas otras cosas. Claro está que entre mientras vayan creciendo, habrá que explicarles las cosas con mayores detalles, porque un compromiso real no se genera simplemente imponiendo hábitos; se genera creando conciencia, y la conciencia es resultado de una información completa.

Hay otras maneras de enseñarles a nuestros hijos a cuidar nuestro planeta: una buena sesión informativa sobre deforestación, extinción de especies, daños que provoca la contaminación a nuestra salud, el papel que juegan los insectos en nuestro ecosistema, entre muchos otros temas que pueden ser puntos clave para que ellos asuman la responsabilidad que tienen de propiciar que nuestro planeta no termine en una catástrofe a causa de nuestros actos.

Otra manera de hacer que los niños se sientan comprometidos a cuidar el medio ambiente, es familiarizándolos con él: llevándolos a parques, a áreas verdes, enseñándoles sobre los diversos ecosistemas y sobre las plantas y animales que los habitan, de esta manera el contacto con la naturaleza los sensibilizará y se comprometerán de una manera más real en hacer lo mínimo por preservar nuestro planeta; o incluso la conexión que se genere entre ellos y la naturaleza, puede llevarlos a estudiar algo relacionado con la preservación y el cuidado de la Tierra.

Recuerda que hay acciones que, aunque parezcan ser poca cosa, pueden tener un gran impacto en el cuidado del planeta, y no hay nada mejor que hacer que los más pequeños crezcan sabiendo que sus acciones pueden ayudar a preservar el planeta en el que todos vivimos.

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