Todas las plantas cuyos productos son utilizados por el ser humano, ya sea de manera directa o indirecta —a través de los animales que consumen plantas—, son de importancia vital, de ahí que la preservación de la diversidad genética de cada especie de planta opera no sólo en el presente, sino que es una póliza de seguro para el futuro. La disminución de la diversidad pondría en peligro la agricultura, al tiempo que también afectaría a todos los demás procesos interdependientes de la vida en la Tierra.

Algunos fenómenos ambientales como el cambio climático, el exceso de calor, las sequías, el exceso de salinidad, las plagas de insectos y las enfermedades fúngicas generan tensiones en los cultivos y los ponen en riesgo, por lo que ha sido necesario crear reservas de semillas de numerosas especies y variedades que se preservan en colecciones organizadas y mantenidas cuidadosamente. Dichas colecciones pueden servir como reservas genéticas, de las cuales se pueden extraer los genes para modificar especies con mayor tolerancia a plagas, enfermedades o anomalías meteorológicas.

En la actualidad existen grandes instalaciones de almacenamiento de semillas llamadas bancos de semillas, siendo el más asombroso el Banco Mundial de Semillas de Svalbard, conocida popularmente como Bóveda del fin del mundo. Este súper proyecto es una despensa que contiene unos 5 millones de semillas, representativas de todas las variedades conocidas de cultivos alimentarios del mundo.

La Bóveda Global se localiza en el permafrost, en las profundidades de una montaña de piedra arenisca en la isla Spitsbergen, en el archipiélago noruego de Svalbard. Fue construida en respuesta a las preocupaciones de algunos científicos que temían que los bancos de semillas existentes no fueran capaces de soportar eventos catastróficos potenciales, como guerras nucleares, el aumento del nivel del mar, el colapso de los sistemas de energía eléctrica, los terremotos, los impactos de asteroides o el terrorismo.

Con este fin, ahora es el almacén de semillas más grande del mundo. En la actualidad alberga cientos de miles de ejemplares de más de 500 mil especies de plantas, que son enviadas desde todos los lugares del mundo para la preservación del material genético en caso de catástrofe mundial. Es destacable que alrededor de 80 mil especies fueron enviadas desde México, el país que más especies ha albergado en el búnker.

La Tierra ha sufrido de cinco extinciones masivas desde que la vida apareció, y técnicamente no estamos exentos de que volviera a ocurrir. Pero si la acción del hombre o una catástrofe natural destruyeran la cubierta vegetal del mundo, sería posible volver a reverdecerla gracias a esta bóveda de esfuerzo multinacional, que en 2008 fue clasificada como el sexto mejor invento por la revista Time, muestra de la importancia de la preservación de la biodiversidad para los seres humanos.

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