Es difícil determinar con exactitud cuánta basura generan los popotes de plástico en nuestro país y en todo el mundo, pero definitivamente es mucha. Para darnos una idea, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) ha indicado que más de 10 mil toneladas de la basura que a diario se genera en nuestro país corresponden a desechos plásticos. Se trata de una cifra altísima, especialmente si consideramos que la totalidad de la basura acumulada diariamente suma cerca de 90 mil toneladas. Esto quiere decir que los desechos de productos fabricados con plástico ascienden a más de 10%.

Proteger la salud de nuestro planeta es responsabilidad de todos.

El gran problema es que el destino final de esta basura se encuentra en rellenos sanitarios pero también en vertederos al aire libre, donde puede tardar siglos en desintegrarse si no se somete a procedimientos especiales que involucran bacterias, gusanos y otros organismos que favorezcan su descomposición. Y aunque es difícil imaginar nuestra vida cotidiana sin hacer uso de este material, para después desecharlo, sí podemos contribuir a reducir la cantidad de basura y contaminación al prescindir de algunos productos cuyo uso no es indispensable. Tal es el caso de los popotes.

Así lo han entendido los dueños de numerosos restaurantes y negocios de comida. Por eso han establecido como política no ofrecer por default popotes a sus comensales, sino sólo brindárselos en caso de que los soliciten.

Y es por eso mismo que no toda la responsabilidad recae del lado de las empresas, pues como consumidores también jugamos un papel muy importante. Debemos ser conscientes de la contaminación que producen, y al mismo tiempo fomentar que otras personas dejen de usarlos. De hecho, en los últimos meses en los medios de comunicación y en las redes sociales se han creado campañas para decirles adiós a los popotes.

A diferencia de otros productos de plástico.

Probablemente los porcentajes antes mencionados no serían tan preocupantes si se toma en cuenta que el plástico puede ser reciclado, pero la situación de los popotes es particular por dos razones: en primer lugar, al ser productos tan pequeños, su recolección muchas veces resulta una tarea difícil de realizar. Y en segundo lugar, hay que pensar que son objetos de uso personal empleados para consumir bebidas y por lo tanto su reciclaje podría implicar algún riesgo para la salud humana.

Una falsa creencia.

Es cierto que mucha gente se pregunta si vale la pena dejar de utilizar popotes a costa de la propia salud. Y es que hay quienes creen que son un mal necesario, debido a que los vasos donde se ofrecen las bebidas en restaurantes o bares pueden estar sucios. Sin embargo, si fuera el caso, ni los popotes pueden hacer el “trabajo sucio”, ya que de cualquier forma el líquido también estaría contaminado y aunque se beba a través de un popote no es posible impedir que los microorganismos entren en nuestro cuerpo.

Entonces, ¿qué dices? ¿Te unes a la iniciativa para dejar de usar popotes y contribuir a que la contaminación por desechos plásticos disminuya?

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