Cómo utilizar los colores para ahorrar energía
Cuando llega el verano a tu hemisferio, el calor que asola la ciudad puede ser insoportable. El color y la temperatura siempre van de la mano.
Cuando salgas a la calle en un soleado día de verano, recuerda que tu atuendo puede ser una fuente de inspiración para otras formas de sentirte renovado. Pintar tu coche de blanco o tener las paredes de tu casa con un tono claro y cristalino son detalles que pueden refrescarte un poco más en estos días de verano.
¿Qué colores usar para ahorrar energía?
Cuando la luz se refleja en una superficie, parte de su energía se refleja y parte se absorbe. El color que percibimos depende de la longitud de onda de la luz que se refleja.
Colores oscuros = más calor.
En los países nórdicos y escandinavos, debido a las constantes altas temperaturas, es normal que pinten sus estructuras con colores oscuros. Esto es debido a que, un esquema de color oscuro absorbe más del 70 por ciento de la energía solar radiante; de este modo la edificación permanece más caliente y se agotan menos recursos a la hora de usar la calefacción.
Es importante tener en cuenta que los colores oscuros se desvanecen rápidamente debido a esta constante absorción de calor, por lo que tiene sentido planificar los gastos de pintura sobre una base anual o bianual.
Por otro lado, tener edificaciones pintadas con colores oscuros, en lugares donde la temperatura sube descontroladamente, se corre el riesgo de aumentar los consumos de energía y gastos mensuales, por el constante uso de aires acondicionados.
Colores claros = menos gastos.
Para las paredes exteriores de la casa, los colores más claros como el blanco, el beige y el gris claro dan lugar a una mayor eficiencia dentro de lo que es el uso de la energía eléctrica. Dichos colores, reflejarán el calor solar radiante en lugar de absorberlo y retenerlo.
Los colores utilizados en el interior de una residencia, lugar de trabajo, o incluso un automóvil, también pueden ayudar en el ahorro de los gastos energéticos.